Por qué rediseñar un sitio web: las razones y las señales
Un sitio envejece más rápido de lo que parece. Estas son las razones que justifican un rediseño, las señales que vigilar y los casos en que basta con una simple evolución.
Un rediseño de sitio web es un proyecto pesado: moviliza un equipo y un presupuesto, y pone en riesgo el posicionamiento. Se justifica cuando el sitio ya no sirve a sus objetivos y una evolución ya no basta. Este artículo ayuda a hacer ese diagnóstico. Para llevar luego el proyecto, vea nuestra guía del rediseño de sitio web y su impacto en el posicionamiento.
Las razones para rediseñar un sitio
Una imagen que ya no corresponde a la empresa
El sitio es a menudo el primer contacto con un cliente. Un diseño anticuado, una identidad visual abandonada, una marca que ha cambiado de nombre o de posicionamiento dan una imagen que ya no corresponde a la empresa. Cuando el cambio afecta también al nombre o al dominio, vea la migración tras una compra o un cambio de marca.
Una oferta o un público que han cambiado
Nuevos productos, nuevos servicios, nuevos mercados, nuevos idiomas: cuando la arquitectura ya no permite presentar la oferta con claridad, añadir páginas no basta, hay que replantear la estructura. Es también el momento de añadir lo que falta, como una tienda online o un blog.
Una experiencia de usuario degradada
La mayoría de las visitas se hacen desde el móvil, y Google indexa primero la versión móvil de las páginas. Un sitio difícil de leer en el teléfono, lento o con una navegación confusa ahuyenta a los visitantes y pesa en el posicionamiento. Cuando las correcciones se acumulan sin resolver el fondo, el rediseño resulta más económico.
Una técnica que bloquea
Un CMS que ya no se mantiene, extensiones abandonadas, fallos de seguridad, un código que nadie sabe ya hacer evolucionar, o una herramienta que obliga a recurrir a un proveedor para cada cambio: la técnica se convierte en un freno. Cambiar de herramienta pasa a ser entonces el objeto principal del rediseño; vea el procedimiento de cambio de CMS.
Resultados que bajan
Un tráfico orgánico que se erosiona, una tasa de conversión que retrocede, competidores mejor situados en sus consultas: estas señales piden primero un análisis. La causa puede ser un contenido envejecido, una estructura que dispersa las páginas sobre los mismos temas o un sitio técnicamente atrasado. El rediseño es una respuesta posible, siempre que se sepa qué debe corregir.
Las señales que vigilar
Algunas preguntas sencillas ayudan a decidir:
- ¿da el sitio una imagen fiel de la empresa y de su oferta actual?
- ¿se muestra correctamente y con rapidez en el móvil?
- ¿puede modificar un texto o añadir una página sin recurrir a un desarrollador?
- ¿se mantienen y actualizan todavía el CMS y sus extensiones?
- ¿se han mantenido estables el tráfico orgánico y las conversiones en los últimos doce meses?
- ¿ofrecen sus competidores un recorrido mucho más sencillo que el suyo?
Varias respuestas desfavorables abogan por un rediseño; una sola suele pedir una corrección puntual.
Cuándo no hace falta un rediseño
No todo problema pide un rediseño. Un diseño que refrescar puede tratarse conservando la estructura y las URL, lo que aparta lo esencial del riesgo para el SEO; los contenidos flojos se reescriben página por página; un sitio lento suele optimizarse sin reconstruirlo todo. El rediseño completo se reserva a los casos en que la estructura, la herramienta o la imagen ya no pueden evolucionar. Vea también las razones para migrar un sitio.
Y después
Una vez tomada la decisión, se abren tres frentes: reunir las competencias (vea cómo formar el equipo del rediseño), redactar el pliego de condiciones y llevar el proyecto sin perder el posicionamiento adquirido, preparando el plan de redirecciones antes de la puesta en línea.
¿Rediseño decidido? Swan prepara el plan de redirecciones entre el sitio antiguo y el nuevo, para conservar el tráfico adquirido.